No debería ser así - no tan pronto, al menos -, pero te has convertido en una de mis contadas razones para sonreír.
“Si yo pudiera rogar, te rogaría: si supiera pedir, te pediría; te diría que pronto, que vinieses a mí ahora mismo, que te necesito, que esto es urgente, imprescindible. Pero me he acostumbrado a aguardarte en silencio.”
